Villa en Zahara de los Atunes, Atlanterra (Cádiz)
Diseñada para abrirse completamente al horizonte, la vivienda se orienta cuidadosamente hacia el océano Atlántico, donde la luz y el paisaje se convierten en parte esencial de la arquitectura.
La piscina infinita, de trazado curvo, prolonga visualmente la línea del mar y refuerza la sensación de continuidad entre la casa y el horizonte. Desde el interior —el salón, el comedor y los dormitorios principales— las vistas se extienden sin interrupción sobre el agua, creando una relación constante con el paisaje costero.
El comedor se abre completamente hacia la terraza mediante un gran ventanal corredero en esquina, que diluye los límites entre interior y exterior y convierte el espacio en un único ámbito habitable frente al mar.
La orientación de la vivienda no es casual: responde a una intención clara de capturar la luz, el clima y la profundidad visual del Atlántico, integrando la arquitectura en su entorno en lugar de separarla de él.












